
Las fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés Mergers & Acquisitions) son las dos modalidades principales de las operaciones corporativas. A menudo se usan como sinónimos, pero son dos cosas distintas, con implicaciones legales, fiscales y operativas muy diferentes para las empresas implicadas.
En esta guía te explicamos qué es exactamente cada una, las diferencias clave entre fusión y adquisición, los tipos que existen de cada modalidad y cuándo conviene elegir una u otra.
Una fusión es la unión de dos o más empresas para formar una nueva entidad o para integrarse dentro de una de ellas. En el proceso, al menos una de las sociedades originales desaparece jurídicamente, transmitiendo todos sus activos y pasivos a la entidad resultante.
Las características principales de una fusión son:
Las fusiones suelen darse entre empresas de tamaño y peso similar que buscan crear una compañía más fuerte mediante la suma de sus recursos. Es lo que se conoce como un "merger of equals".
Una adquisición es la compra, total o parcial, de una empresa por parte de otra. A diferencia de la fusión, una empresa "predomina" sobre la otra: la adquirida pasa a formar parte de la adquirente o se mantiene como filial independiente, pero nunca al mismo nivel.
Las características principales de una adquisición son:
La adquisición es la operación más común en el M&A de pymes españolas. La modalidad más utilizada es el SPA (Share Purchase Agreement), contrato mediante el cual el comprador adquiere las acciones o participaciones de la empresa.
Aunque comparten muchos elementos del proceso de M&A (negociación, due diligence, valoración), las diferencias prácticas entre ambas modalidades son importantes:
Existen distintas modalidades de fusión según cómo se estructura la operación:
En operaciones corporativas reales, las fusiones también pueden clasificarse según el sector de las empresas implicadas: horizontales (mismo sector), verticales (cadena de suministro) o de conglomerado (sectores distintos). Si quieres profundizar, te recomendamos nuestra guía sobre tipos de fusiones y adquisiciones.
Las adquisiciones también tienen varias modalidades según cómo se ejecuta la compra y quién es el comprador:
💡 ¿Estás considerando una operación de M&A para tu empresa?
En Deale te ayudamos a estructurar la operación con asesores expertos y a conectarte con +5.000 inversores cualificados, ya sea para una fusión, una adquisición parcial o una venta total. Más de 200 operaciones facilitadas.
Descubre cómo vender tu empresa con Deale
La elección entre fusión y adquisición depende del objetivo estratégico y de las características de las partes implicadas:
Una fusión suele ser preferible cuando:
Una adquisición suele ser preferible cuando:
Antes de decidir entre una u otra, conviene tener clara la valoración de la empresa, los objetivos personales del vendedor y la estrategia del comprador. La due diligence y la negociación de la LOI son las fases en las que se materializa esta decisión.
M&A es el acrónimo de Mergers & Acquisitions (Fusiones y Adquisiciones, en inglés). Engloba todas las operaciones corporativas de compraventa, fusión y reestructuración entre empresas, ya sean estratégicas o financieras.
En operaciones de pymes españolas, las adquisiciones son mucho más habituales que las fusiones. La razón es práctica: la compra es más simple operativamente y permite resolver casos típicos como el relevo generacional, la salida de socios o la entrada de capital. Las fusiones puras son más comunes en grandes corporaciones.
Desde el primer contacto hasta el cierre suele transcurrir entre 6 y 12 meses, aunque depende mucho de la complejidad de la operación y de los hallazgos de la due diligence. En Deale, gracias a la digitalización del proceso, hemos facilitado operaciones cerradas en menos de 100 días. Si quieres ver el proceso completo, lee nuestra guía sobre las 5 fases de una operación de compraventa de empresas.
Las causas más habituales son: integración cultural mal gestionada, valoración desajustada, sinergias sobreestimadas, due diligence incompleta o problemas de comunicación entre las partes. Por eso, contar con asesores experimentados y un proceso bien estructurado es clave para el éxito.