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El pasado 11 de junio se celebró en Madrid la primera edición de Puentes de Capital: Family Offices Iberia & Latinoamérica 2026, un encuentro impulsado por Kreab España con el patrocinio institucional del ICEX y la colaboración de Deale. Una jornada con un objetivo claro: reunir a single y multi family offices, gestores de capital privado e inversores institucionales de ambos lados del Atlántico para discutir tres ejes — la inversión transfronteriza, la filantropía e inversión de impacto, y las nuevas vías para activar la economía a través del venture capital y la pyme.
Nuestro CEO, Gerard García, tuvo el placer de moderar la primera mesa del día, "Nuevas formas de activar la economía: España, la gran oportunidad para el capital privado y el tejido empresarial en Europa", junto a Carlos Fisch (Seaya), Raúl Royo (Invext), Rafael Alberca (Family Enterprise Partners) y Manuel Serna Igual (Skypointer Venture Partners).
De esa conversación se llevaron tres ideas que merecen quedarse. Cada una abre una lectura distinta del momento que vive el mercado español y del papel que está jugando el capital familiar.
La primera idea que cruzó toda la mesa fue la confirmación de España como nodo estratégico entre Europa y Latinoamérica. No es un mensaje nuevo, pero sí uno que vuelve con más fuerza y respaldo institucional. El equilibrado crecimiento de la economía española, sumado a la creciente profesionalización de las gestoras de capital privado y al liderazgo europeo del país en sectores como el deep tech y la inversión de impacto, ha convertido al ecosistema español en un mercado donde los limited partners de origen empresarial familiar pueden crecer y expandir su relación entre Europa y Latinoamérica.
Para los family offices latinoamericanos, España representa un puente operativo hacia Europa: un mercado con afinidad cultural, marco regulatorio estable, fiscalidad competitiva en determinadas estructuras y un tejido empresarial pyme que necesita capital paciente. Para los family offices europeos, España y Latinoamérica son una combinación natural: el primero como base operativa, el segundo como destino de expansión.
Y sin embargo — y esto fue una de las observaciones recurrentes de la jornada — todavía queda recorrido. El flujo de capital transfronterizo entre Iberia y Latinoamérica está lejos de su potencial, y eventos como este existen precisamente para acelerarlo.
La segunda idea fue, quizá, la más relevante en términos de qué está cambiando en el mandato de inversión del capital familiar. La conclusión del panel: la tecnología ya no es un vertical de inversión, es horizontal y lo atraviesa todo.
Hace unos años, un family office podía tener un "bolsillo de tech" separado del resto de su asset allocation — una asignación a venture capital tecnológico que convivía con inversiones en real estate, industrial, agro o servicios. Hoy esa separación se ha vuelto artificial. Una empresa industrial puede ser una oportunidad de inversión específicamente porque tiene una plataforma de datos defensiva. Un negocio de servicios profesionales puede ser comprable hoy porque tiene margen operativo escondido capturable con IA. Un retailer puede ser valorable porque tiene un activo de datos de cliente que un comprador puede activar.
La consecuencia para el empresario español es directa: la madurez digital de tu empresa ya no es una característica accesoria del pitch a un family office, es un eje central de la valoración. Y lo es independientemente del sector en el que operes.
La tercera idea fue una vuelta a lo que distingue al family office del fondo institucional clásico. Los family offices europeos y latinoamericanos no compiten con los fondos por las mismas operaciones — compiten con una propuesta de valor distinta.
Acceso local: la confianza no se construye a distancia. Las mejores oportunidades surgen de la cercanía, de comprender las realidades locales y de cultivar relaciones de largo plazo con las familias empresarias allí donde toman sus decisiones. Un family office latinoamericano que quiere invertir en una pyme española valenciana necesita equipos biculturales, socios locales de confianza y presencia física en el territorio.
Profesionalización: el family office moderno no es un patrimonio gestionado de forma artesanal. Es una gestora con procesos de inversión, métricas claras, governance estructurada y, cada vez más, agendas integradas de filantropía e inversión de impacto. La siguiente generación está jugando un papel determinante en esa profesionalización.
Paciencia: la palanca diferencial. Donde un fondo de Private Equity debe presentar exit a 5-7 años por mandato de sus limited partners, un family office puede aguantar holding periods de 10 a 20 años. En empresas familiares que valoran continuidad y proyecto de largo plazo, esa diferencia es decisiva.
Esta combinación — acceso, profesionalización y paciencia — es lo que explica que en el mercado español, el family office esté pagando hoy un múltiplo medio de 5,02× EBITDA, sólo por debajo de los compradores industriales. Un dato que ilustra cómo se ha consolidado como uno de los compradores más activos y mejor posicionados del lower mid-market. Si quieres entender mejor el papel del family office y los otros perfiles de comprador, hemos publicado una guía sobre tipos de inversores en M&A. Y sobre cómo se construyen los múltiplos del EBITDA por tipología de inversor, el análisis detallado con datos del mercado español.
La frase con la que cerró la mesa Gerard resume bien la sensación de toda la jornada: tenemos un tejido empresarial extraordinario, pero hay que salir a buscar el capital y explicar lo buenas que son nuestras empresas.
España tiene oportunidades. El capital — familiar, institucional, paciente — está disponible y mirando. Pero la conexión entre la empresa que quiere crecer o vender y el inversor que quiere desplegar capital sigue dependiendo demasiado de redes personales, intermediarios opacos y procesos artesanales. Acelerar esa conexión, profesionalizarla y abrirla es exactamente la razón por la que existen plataformas como Deale — y por la que iniciativas como Puentes de Capital son necesarias.
El capital ya tiene por dónde cruzar. Lo que falta es que las empresas españolas crucen también.
Puentes de Capital: Family Offices Iberia & Latinoamérica 2026 fue organizado por Kreab España con el patrocinio institucional del ICEX y la colaboración de Deale. El evento contó con tres paneles, presentación institucional de Elisa Carbonell (CEO ICEX) y cierre con Jordi Colgan (Ministerio de Asuntos Exteriores) y José María Blasco Ruiz (ICEX).